pla de lectura 2020
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Per què llegir

Isabel Coixet

Isabel Coixet

Mi vida sin libros

 
 

Los libros son la única droga del mundo que te hace más lúcido, más cabal, más persona.

Sin libros, mi vida hubiera sido un desierto sin dunas, un páramo, un mar sin algas, sin olas, sin sal, sin gaviotas: una paella sin arroz.

De no haber tomado el sol en el jardín de Katherine Mansfield, ahora sería un espectro pálido que pasa por el mundo sin dejar huella, con la cabeza gacha sobre un teléfono y las cuencas de los ojos llenas de nada.

Si una lejana tarde de invierno mi padre no me hubiera leído La pequeña Cerillera de Andersen y entre lágrimas yo no le hubiera dicho “Quiero más, quiero más”, ahora estaría flotando por ahí como una ameba sin dueño, echando de menos algo que nunca tuve.

Si mi madre no me hubiera regalado en un lejano cumpleaños El libro de la jungla y yo no hubiera conocido a Bagheera y a Mowgli y a Shere Khan, hoy sería una huérfana abandonada a su suerte, sin oficio ni beneficio, un ser desaborido y átono con la cabeza vacía y el corazón siempre en un puño sin razón aparente.

Si no hubiera pasado la mitad de mi vida leyendo y acariciando los lomos de los libros con la fruición del pastelero que amasa hojaldre, sin navegar hacia La isla del tesoro, sin padecer en la cárcel con El conde de Montecristo, sin cabalgar con Los tres mosqueteros, sin que Milady de Winter me robara el corazón, sin que la señora Danvers me estremeciera, sin que Alfanhuí me llenara el alma de colores, sin acompañar en sus correrías a Philip Marlowe o a Sam Spade, sin albergar sentimientos ambivalentes sobre dos Daisies –Miller y Buchanan–, sin darle otra vuelta a la tuerca, sin sentirme perdida en Villa Triste, sin vivir en suma, hoy sería la milésima parte de lo que soy: una carcasa sin sustancia, alguien o algo que se conforma con una realidad exigua, limitada, ridícula y muy muy aburrida.

Los libros son la única droga del mundo que te hace más lúcido, más cabal, más persona.

Siento una infinita compasión por los que, sabiendo leer, no lo hacen. Su mundo es un desierto sin dunas, un páramo, un mar sin algas, sin olas, sin gaviotas: una paella sin arroz.